lunes, 17 de junio de 2013

Cosas de madre 10: De Dalsys, Apiretales, Virus y Bacterias

Dos semanas de ausencia y parece que he estado fuera toda una vida. He visto como la vida digital pasaba delante de mis ojos y no podía, ni quería, hacer nada por participar en ella. El pequeño personaje se ha puesto malito y hemos hecho una visita al hospital de varios días, tras otros tantos de convalecencia en casa. Agotamiento mental y físico, ¿y yo quiero tener otro? La raza de las madres está extrañamente majara.

Estos días me ha dado por pensar mucho, mucho. Y una de las cosas en las que más ha incidido mi pobre mente insistente es en la necesidad de enseñar a los padres a tratar con las enfermedades de los más pequeños. ¿Por qué no supe nada de Apiretales y Dalsys hasta que no los necesité? ¿Por qué en las clases de preparación al parto me hablaban de cómo amamantar a mi futuro bebé o de las mejores cremas para el culito y no de qué cosas pueden afectarle y qué tengo a mano para tratarlo? Apiretal, Dalsy, Eupeptina (comprada pero no llegada a utilizar), supositorios de glicerina, supositorios para la fiebre, Ventolín… A mí, con que me hubieran hablado de los dos primeros, me hubiera bastado. Y ya si me hubieran dicho desde el principio que Apiretal era paracetamol y Dalsy, ibuprofeno, le hubiera estampado un besazo a la monitora. Los baños de agua fresca para fiebres de cerca de 40 ya están agregados en la sabiduría popular (más bien en la sabiduría popular del señor M.).




En fin, vuelvo al ruedo poco a poco, sabiendo que esta lucha contra un bicho invisible (que no inexistente) no es más que una entre mil. Más peligro tienen los virus y bacterias que las caídas y las peleas.

lunes, 3 de junio de 2013

Cosas de madre 9: Y la solución es...

Antes de nada, me gustaría disculparme por haberme hecho tanto de rogar a la hora de publicar las soluciones. Prometo que no ha sido una estrategia para atraer lectores o mantener en vilo a los que ya tengo. Más bien ha sido un error de tiempo, ese error de tiempo que sufro tan asiduamente y sin que me dé cuenta desde que soy madre: de repente son las diez de la noche y no sé qué he estado haciendo desde las ocho de la mañana. Mirar el reloj se ha convertido ya en una experiencia de alto riesgo porque me devuelve lecturas sorprendentes. El fin de semana tuve que asimilar que el post de soluciones sería para el lunes, ¡qué remedio!

Una vez dicho esto, me gustaría agradecer todos vuestros comentarios y denodados intentos por descifrar el lenguaje del pequeño personaje. Os habréis sentido como yo el 95% del tiempo que paso con él: confusa y sin saber para dónde tirar. Sin embargo, he encontrado que algunos tienen una gran capacidad de entendimiento, les envidio. Como José María Ruiz Garrido, de La parejita de golpe, que ha acertado gran cantidad de cosas.

Sin más dilación, paso a las soluciones:

Autú oho: autobús rojo.

Aaló: Pantalón.

Umo: Zumo. (Últimamente, mumo).

Ava: Agua.

O-e-oha:  Bob Esponja.

Tata:  Caca, vaca, según contexto.

Tate: Chocolate.

Tato: Zapato.

Iaio: Caballo.

Iaie: Calle.

Toto: Moto. (Ver La moto de Spiderman).

Ohe: Coche.

A-ommí: A dormir.

Abe: Tablet.

Pepa: Pepa, tal cual. Tengo que confesar que puse esta palabra pensando en Pepa, el pájaro de su abuela Joaqui. Pero claro, Pepa Pig estaba antes y sí, decía Pepa (mal que me pese porque me cae fatal).

Naí: Nariz.

Nano: Mano.

Atí: Aquí.

Enanio taí: Cumpleaños feliz. (Complicado, ¿verdad? Pues hasta que yo lo saqué…)

Oto (¡oto, oto, oto!): ¡Otro, otro, otro! (Siempre de tres en tres).

Alú: La luz.


Pues hasta aquí las soluciones, ¿os sorprendieron algunas?

jueves, 30 de mayo de 2013

Cosas de madre 8: Adivina, adivinanza.

A continuación os propongo un juego, pero antes…

Últimamente, mi cabeza no hace más que darle vueltas a cómo entender las parrafadas de mi pequeño personaje. Por momentos, lo entiendo; por momentos, siento una gran impotencia al ver su cara de frustración cuando observa que no estoy comprendiendo nada de nada y repite una y otra vez lo mismo. En mis sueños, hablo su idioma y tenemos unas conversaciones geniales; en la realidad es todo lo contrario. Al menos, ya he asimilado que algunas palabras, él las convierte en dos y al contrario.

A lo que iba, os propongo un juego. Lo que pongo a continuación son trascripciones más o menos parecidas de algunas palabras que el mini M. (gracias a Pumi por esa denominación, que me ha encantado) ha aprendido y repite tan a menudo y con un contexto tan marcado que no puedo dejar de entenderlas.

Autú oho        aalón        umo         ava
o-e-oha          tata           tate         tato
iaio                iaie            toto         ohe
a-ommí          abe           pepa        naí
nano             atí             enanio taí
oto (¡oto, oto, oto!), alú.


¿Qué diríais que significan? En el próximo post pongo las soluciones.

martes, 28 de mayo de 2013

Cosas de madre 7: Las zapatillas rojas





Puede que últimamente esté repetitiva con el tema de los post, ya lo avisé cuando volví. Y quien avisa no es traidor.

Pero es que no dejan de fascinarme, sorprenderme, emocionarme, enternecerme los cambios que por días van apareciendo en el pequeño personaje. Todos ellos sin que él se dé cuenta y muy presentes para mí.

Hasta hace un par de días (¡un par de días!), nunca se preocupó por lo que llevaba puesto. Le daba igual ocho que ochenta el zapato que le pusiera o la camiseta que escogiera yo para combinar con su pantalón. Ayer, tras un insistente “¡Otro, otro, otro!” (pronunciado “oto, oto, oto”) y “¡Rojo, rojo, rojo!” (pronunciado “oho, oho, oho”, con la “h” aspirada), me hizo cambiarle las zapatillas blancas que le había puesto por unas exactamente iguales pero en color rojo. Tras el cambio, cara de satisfacción y yo, cara de alucinada.


¡Es que este peque me encanta!